Viajar en moto con tu mascota

7 de Diciembre de 2015

En respuesta a los tiempos que corren, las motos le están comiendo mucho terreno a los coches. Cuestan menos, gastan menos, y resulta más fácil aparcarlas sin necesidad de pasar por parkings de precios abusivos. Pero hay un problema: ¿qué ocurre cuando se quiere transportar a una mascota?

No son pocos quienes se ven ante dicha situación, por lo que desde aquí vamos a tratar de ver qué soluciones puede haber al respecto, sin que se incumpla la ley.

Y la ley dice que…

Empecemos por el principio viendo lo que establece la ley en relación al tema. Según el Reglamento General de Circulación, se estipula lo siguiente:

  • "Los conductores deberán estar en todo momento en condiciones de controlar sus vehículos o animales" (artículo 17.1)
  • "El conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía. A estos efectos, deberá cuidar especialmente de mantener la posición adecuada y que la mantengan el resto de los pasajeros, y la adecuada colocación de los objetos o animales transportados para que no haya interferencia entre el conductor y cualquiera de ellos" (artículo 18).

En definitiva, si bien se contemple, no hay ninguna obligación específica, lo cual permite diversas formas distintas de transporte de animales en moto.

Cómo llevar a mi mascota en moto

En función del tamaño de la mascota, tres son las opciones de transporte:

  • Mochila homologada o transportín, en la espalda o entre las piernas: ante todo, hay que tener en cuenta que este método de transporte implica limitaciones de peso y tamaño. Lo ideal es que se trate de una mascota de tamaño pequeño, y de unos 12 kilos como mucho (cuando hablamos de llevarlo entre las piernas. Menos, si se lleva en la espalda). En el caso de mochilas para llevar animales a cuestas, o bolsas depósito, se trata de productos que pueden encontrarse en el mercado, que cuentan con la ventilación necesaria para que el animal no sufra. Algunos suelen llevar un arnés interno, de lo contrario conviene ingeniárselas para atarle y evitar que pueda saltar en pleno viaje (puede sonar obvio, pero no son pocos los que adaptan mochilas normales para tal fin. A poco que se olviden de este detalle, el peligro es evidente). Por su parte, un transportín o bolsa apoyada y fijada en la parte inferior de la moto, permite un peso mayor, pero también expone a la mascota al viento y polución de la carretera.
  • Transportín en la parrilla trasera: muchas motos disponen de un suplemento en su parte trasera para llevar algo de equipaje. En ese lugar puede adaptarse un transportín sólido que permitiría cargar algo más de peso, pensando en mascotas que no quepan en una mochila. El problema es que se trata de un lugar en que la mascota puede recibir impactos más duros, debidos a imperfecciones de la carretera, por lo que todo lo que pueda servir para poder transportarla deberá ir acolchado.
  • Sidecar: para casos de animales grandes (perros de raza grande en su mayoría), no hay otra opción posible. Claro que previamente debe haberse llevado a cabo un proceso de adiestramiento para que se comporte, y que además, en función del modelo de sidecar, puede quedar expuesto a las inclemencias del tiempo, además de a los problemas que puedan presentarse en la carretera.

Algunos consejos

Para que nuestra mascota pueda acompañarnos en nuestras travesías moteras, la siguiente lista de recomendaciones puede resultar de gran utilidad:

  • Seleccionar bien a nuestra mascota: Si aún no contamos con compañía animal en casa, y estamos pensando hacernos con una mascota, seleccionemos con buena vista. Hay que tener en cuenta que para viajar en moto, lo ideal es un perro de tamaño y peso reducidos, de condiciones físicas resistentes (en medida de lo posible, evitar animales de poco pelo, por ejemplo), y de edad temprana para poderle acostumbrar desde cachorro. Si esto último no es posible, seguramente haya que armarse de paciencia hasta que la mascota en cuestión se acostumbre a subirse con nosotros en la moto.
  • Acostumbrarle desde pequeño: Es importante que desde cachorro, nuestro animal de compañía vaya recibiendo inputs positivos de su trato con la moto. Pasito a pasito tiene que ir perdiéndole el miedo, y para ello se puede empezar con subirle al ciclomotor parado las primeras ocasiones, dándole premios para que le guste estar montado en el vehículo, y evitando estresarle con estímulos negativos como ruidos, pájaros o demás. A partir de ahí, es cuestión de ir progresando a ritmo paulatino. Primero se enciende el motor, luego se dan paseos cortos, poco a poco se van alargando, etcétera. Siempre procurando no excederse, para que la mascota no se sienta incómoda.
  • Durante el viaje: Conforme la duración de los viajes vaya aumentando, no hay que olvidar que nuestro perro necesita descansos. Cada 90 minutos es conveniente realizar una parada, hacer que el perro pasee, olisquee, deponga y se hidrate.
  • ¡Aprovecha la oferta!: Cada vez hay más lugares que aceptan animales de compañía en sus instalaciones, por lo que antes de salir de casa, busca hoteles, casas rurales, restaurantes, y demás establecimientos que acepten a la familia al completo... ¡y a disfrutar!