Las mascotas logran que un bebé crezca más sano

30 de Julio de 2016

Las mascotas aportan muchos beneficios a los niños, entre los que se encuentra el refuerzo de su sistema inmunológico, lo que consigue que el cuerpo del pequeño esté más preparado para defenderse frente a las enfermedades.

Está demostrado que el bebé que tiene la compañía de su amigo peludo está en contacto con muchas bacterias. Por tanto, su sistema inmunológico y sus defensas van acostumbrándose y desarrollando mecanismos de autoprotección y crecen más fuertes.

Por ejemplo, los bebés menores de un año que conviven con animales se van a constipar mucho menos en la época de frío.

Infecciones en el oído

La otitis, infecciones en el oído, es una dolencia frecuente en el bebé. Sin embargo, diferentes estudios realizados han llegado a la conclusión de que los bebés que conviven con perros y gatos la padecen menos o en menos medida. Además, los pequeños necesitaron tomar menos medicamentos, incluso cuando tuvieron la enfermedad.

Mejora del sistema inmunológico

Como hemos visto, un bebé que convive con un amigo peludo en casa tiene más contacto con el mundo exterior. Cuando el perro sale a la calle durante sus paseos diarios, así como un gato que goza de la libertad de traspasar las fronteras domésticas, acarrean microorganismos a casa. Y ello, según los expertos, es bueno para el pequeño, ya que contribuye a “fortalecer el sistema inmunológico del bebé”. El conjunto de anticuerpos se rearma, es decir, el niño crece más fuerte y más protegido frente a las infecciones y enfermedades.

Beneficios para el resto de la familia

Los efectos positivos de tener en casa un perro o un gato en casa han sido analizados por numerosos estudios, no solo con niños, sino también con población adulta. Estos estudios concluyeron que la esperanza de vida de las personas que habían padecido un ataque cardíaco aumenta cuando están conviviendo con un perro, disminuyendo por tanto el riesgo de ataques cardiovasculares.

En el caso de los ancianos, perros y gatos van a reducir el riesgo de que sufran depresiones y otros problemas psíquicos asociados a la soledad. Entre otras cosas, a causa de los beneficios que les aporta asumir la responsabilidad de cuidar de sus peludos amigos. Y los animales saben corresponder esas atenciones con mucho cariño, que es lo que nuestros mayores necesitan.

Asumiendo responsabilidades gracias a las mascotas

La convivencia con las mascotas puede ofrecer beneficios muy positivos en relación al desarrollo psicológico y a la personalidad del niño. De esta forma, el niño aprenderá a no molestar a la mascota mientras come o duerme, a limpiar la caja o el plato de la comida y a tratarlo con delicadeza.

Estas actividades ayudan a que el pequeño desarrolle el sentido de la responsabilidad y a comprender las necesidades de los demás. Además, el contacto físico le permitirá abrirse a las experiencias táctiles, aportándole seguridad en sí mismo, a socializarse mucho mejor y a interactuar en las relaciones con su entorno.

En el caso de niños con problemas de sociabilidad, autistas, con síndrome de Down, etc., el perro en casa puede constituir un auténtico vehículo o canal intermediario del niño con el exterior que le rodea. Tener una mascota no es únicamente acariciarlo y jugar, también es cuidado, alimentación y limpieza. Todo eso lo aprende el niño y le ayuda a ser más responsable con los seres vivos y en su quehacer diario.

Otros beneficios de las mascotas

En lo que respecta al aprendizaje, en muchas ocasiones, cuando el niño empieza a leer, puede sentirse presionado por sus padres o hermanos para evolucionar rápido y para igualarse con otros chicos de su entorno. Para que el pequeño no se sienta presionado, pueden animarlo a que le lea a la mascota, ya que ésta no lo interrumpirá ni lo presionará para que lo haga más rápido, y el niño se sentirá más cómodo. El animal será el compañero de estudios perfecto.

Los niños que tienen mascotas muestran un mayor control a sus impulsos,además de mejorar sus habilidades sociales con otros niños y aumentan la autoestima. Ellos disfrutan en casa de un amigo y compañero peludo que lo amará tal y como es, sin pedir nada a cambio, y sin exigencias de ningún tipo. Lo único que tienen que hacer es corresponder un poco a ese cariño.