Conductas destructivas en los perros

23 de Noviembre de 2015

Los perros usan su boca como manera de explorar el entorno que les rodea. Lo que nosotros consideramos un ataque a nuestras pertenencias, ellos lo utilizan para recabar información.

En la mayoría de los casos esta conducta debe considerarse normal, aunque inaceptable para el humano por las consecuencias en sus bienes; la conducta suele estar relacionada con el juego y con la curiosidad, especialmente en el cachorro, así como con la erupción de los dientes.

En el caso de adultos que siguen causando destrozos, debemos pensar en otro tipo de problema: ansiedad por separación.

Por norma general, un perro que destroza objetos por juego suele hacerlo tanto en presencia como en ausencia del propietario.

Los objetos más frecuentemente elegidos por el animal para destrozar son aquellos que no tienen una significación especial (no pertenecen específicamente a uno o varios de los dueños) y que son fácilmente destructibles o rompibles (papel, plástico, madera, tela, etc.)

Además, estos destrozos no suelen estar dirigidos a las puertas de salida de la vivienda, ya que la necesidad del perro no es salir de la casa para seguir a su dueño y reunirse con él, como ocurre en muchos casos de ansiedad por separación, sino que lo único que pretende es jugar y entretenerse.

Normalmente la edad más conflictiva suele ser la comprendida entre los seis y los diez o doce meses.

Es muy importante tener lo siguiente: este comportamiento no es, en ningún caso, una manifestación de venganza.

Hasta que el animal llegue a su madurez social, aproximadamente a los dos años y medio o tres de edad, pueden seguir produciéndose destrozos, aunque en una proporción muchísimo menor.

TRATAMIENTO

Es imprescindible proporcionar una cantidad de ejercicio físico suficiente al animal, especialmente antes de dejarle solo en la casa. Es necesario hacer paseos largos durante los cuales nuestro perro pueda relacionarse y jugar con otros congéneres, explorar lugares nuevos, jugar con su dueño, de forma que cuando llegue a casa, haya gastado mucha de la energía que tiene acumulada en su organismo.

También debemos impedir, en la medida de lo posible, el acceso a los objetos que el animal suele destrozar; puede ser conveniente dejarlo en una zona con la menor cantidad de objetos posible, una estancia “a prueba de cachorros”: aparte de su colchoneta (si no la destroza) y su agua, deberemos dejarle siempre algún juguete estimulante, de los llamados interactivos (Kong o similar).

Si con estos sencillos cambios no mejora la situación consulta con un especialista etólogo, estudiará el comportamiento de tu mascota y te aconsejará que pasos específicos seguir.