7 cosas que los gatos odian

23 de Julio de 2016

Egocéntricos, desinteresados, desentendidos, sobre los gatos se presumen muchas cosas malas. Sin embargo, muchas de sus actitudes se deben a que hacemos o los exponemos a cosas y situaciones que les desagradan mucho. Así que para evitarte malos entendidos, te contamos sobre estas 7 cosas que los gatos odian:

1. El agua

Bueno, no hay que ser tan literales. Los gatos en realidad no odian el agua, si fuera así no la beberían. Lo que los gatos odian en realidad es mojarse. Este usual comportamiento tiene varias explicaciones:

  • La primera tiene su raíz en los orígenes del gato. Estos provienen de zonas desérticas, donde tenían un contacto muy limitado y esporádico con el líquido, de modo que originalmente no tenían mucha experiencia con el agua. Lo anterior puede tener un poco de razón y se demuestra por la afinidad que tienen los felinos que viven en zonas donde el agua es abundante, por ejemplo los tigres, quienes pasan gran parte del día sumergidos en pantanos y una de sus actividades favoritas es nadar.
  • Algunas razas de gatos que son mucho menos reacios al contacto con el agua, por ejemplo el gato pescador, que puede llegar incluso a sumergirse en busca de una presa, aunque usualmente usa las patitas. Igualmente muchos cuidadores han acostumbrado a sus gatos al agua. Por lo tanto, la aversión que siente un gato por mojarse dependerá de lo expuesto que haya estado al líquido.
  • Otra explicación propone, que es una reacción instintiva para evitar enfermarse. El aparato respiratorio de los gatos es sumamente delicado, y mojarse puede representar un grave riesgo para su salud, en especial cuando permanecen en estado salvaje.

2. Que no se preste atención

Los gatos son muy independientes, pero cuando reclaman nuestra atención, la quieren de manera inmediata. En general, nuestro gato nos hará saber cuándo tiene hambre, quiere que lo acaricien o desea que hagas algo por él (abrir una puerta, bajar algo que no puede alcanzar…). De modo que si no lo complaces rápido, empezará a maullar de forma constante, se paseará alrededor de ti y, en algunos casos, puede llegar a morderte.

3. Ciertos olores

Al igual que los perros, los gatos tienen un sentido del olfato muy desarrollado, aunque no tan sofisticado como el de los canes. Por lo tanto, algunos aromas que nos parecen deliciosos, a ellos sencillamente les resultan repulsivos.

Esto termina siendo muy benéfico para nosotros en cuestión de entrenamiento, pues es una buena manera de disuadirlos, en especial cuando no queremos que jugueteen con las plantas o se acuesten en nuestras camas.

Algunos de estos olores son: los cítricos, el ajo, el olor de las hojas de té o café, el ajenjo, la citronela y el tabaco.

4. El humo

Esto no es algo exclusivo de los gatos, la mayoría de animales instintivamente huirá del humo, pues evolutivamente han desarrollado un sistema de alarma que los hará alejarse para evitar morir por inhalación o quemados. El humo significa la presencia de fuego y esto puede ser muy peligroso, así que la naturaleza se ha especializado para que huyan de él.

5.Que los manipulen demasiado

A los gatos no les gusta que sus dueños los estén acariciando todo el tiempo. Si bien existen razas como los gatos siameses, que son muy apegados a su cuidador, en general no les gusta el contacto constante. En parte, porque ellos usan el contacto físico como una forma de dominio, así que solo te dejará tocarlo cuando él quiera y durante el tiempo que a él le parezca.

6. A los perros

No es tanto que odien a los perros, es solo que como depredadores que son ambos, tienden a rivalizar por comida y territorio. Sin contar con que en un entorno salvaje, los gatos harían parte de la dieta de los caninos. Sin embargo, un gato bien socializado no tendrá el menor inconveniente al estar rodeado de canes.

7. Los ruidos estridentes

Sonidos como el claxon, la música muy fuerte, los gritos o sonidos estridentes, pueden llegar a causar en los gatos patologías como estrés, nerviosismo y ansiedad.

Esto se debe a que los gatos tienen un sentido del oído muy poderoso y mantienen pendientes de lo que ocurre en su entorno. Debido a que son tan territoriales, entenderán un sonido fuerte, en especial si aparece de manera repentina, como una amenaza desconocida dentro de su terreno.

Lo mejor para esto es exponer a los felinos desde edades tempranas al ruido, a pesar de no ser fácil, poco a poco se irá acostumbrando a que el ruido forme parte de su entorno.